Es maravilloso ver cómo la vida va llevándonos de la mano para llegar a los caminos que son necesarios seguir. Personalmente a mi me llegan los acontecimientos de una manera tan clara que no paro de dar las gracias y dar la evidencia de que así ocurre. Y se que no solo me pasa a mi, nos pasa a todos. Todos formamos parte de esta maravillosa red del universo, igual que un átomo se une a otro, igual que una célula a otra célula. El espacio que queda entre ambas puede ser enorme dependiendo desde dónde la veamos, porque cuanto más se acercan los científicos y las altas tecnologías con esos grandes microscopios a nivel celular más evidencias hay de ese espacio y vacío que hay entre células existe. Pero sin duda, nos alejamos y vemos que forma un tejido, miles de células forman ese tejido.
Igualmente en nuestra existencia tenemos la misma evidencia de que no estamos solos, no somos una célula apartada de todo. Y no me refiero solo a que trabajamos en la vida para construir nuestra existencia como humanos, sino a algo superior, a la vida misma y nuestra evolución espiritual, corporal y mental como una integración de un todo.

La evolución integral como individuo se está haciendo más evidente. En estos tiempos tal vez no seamos conscientes de cómo nos está afectando, porque cada uno es libre de querer evolucionar o de quedarnos como estamos. Pero quien tiene claro que busca algo más, que no se conforma con el hecho de solo abastecerse de comida o de muchas cosas materiales, tal vez ese vacío de no tener el alimento para el alma, le lleva a emprender ese camino que está buscando.
No se necesita más, solo tener ganas de cambiar, entonces enhorabuena en ese punto empieza la aventura. Una aventura personalizada y adaptada para cada persona.