Blog, observación del maltrato psicológico

Estoy en un ciberbar contemplando una escena justo en el momento que estaba pensando en cómo las personas estamos tan acostumbradas a manipular a otras.
Una pareja de dos personas en esa edad de la jubilación, que supuestamente están en esa madurez de edad, de vida y de conocimientos. Entraron al bar y el marido con tono alto cogió el periódico y se sentó en otra mesa, comentando a grandes voces. Un cafecito para mi solo, me cobras a mi solo camarero. El tono de su voz me resultó muy resaltado, le hizo un vacío a la mujer y pretendiendo que todos lo vieran, dejándola apartada en una mesa. Contemplé con mucha pena como la cara de la mujer estaba cambiando, hasta el punto que se echó a llorar por mucho que intentó disimular. Se puso las manos en el pecho como si estuviera a punto de saltarle el corazón. Un maltrato a toda regla. Sin dolor físico a la vista pero ese dolor en el pecho que le causó a la mujer, si llegó a ser muy físico y psicológico.

¿Por qué y para qué causar tanto dolor a los demás? Con la intención de manipular, conseguir que los demás sean como queremos, castigarlos, y muchas veces lastimarlos tan solo porque estamos acostumbrados.

Muchas personas estoy segura que ni siquiera saben otra forma de comportarse. Si bien se puede tomar una aptitud más diplomática en la que todos acabamos ganando. Comprendiendo qué es lo que pretendemos de la otra persona. Tratando de entender nuestra parte y respetando a los demás. ¿Por qué resulta tan difícil? ¿Por qué la sociedad se mantiene constantemente en la manipulación?

Carencias de poder, imposición de falso poder, todo esto para intentar dejar a la altura del suelo a la otra persona y así ver la nuestra en un lugar más alto. Solo para ese momento, dejando a la otra persona con una grave secuela psicológica.